El Director espanol Pedro Almodóvar hace un cortometraje cómico como un juego de re-escritura paródica y emblemática de las conexiones transtextuales típicas de la producción almodovariana. El cortometraje visualiza una determinación en la medida que el sexo, política, y canibalismo se conjugan para formar una celebración grotesca propia de la materialidad del cuerpo, celebración ceñida en la sátira política. El personaje de la concejala golosa, cocainomana y ninfómana se caracteriza por una tendencia al desbordamiento (fisco y verbal) y un exceso de vitalidad sintomático de la relación de diálogo que ella mantiene como un organismo excéntrico, ansioso de devorar literalmente al mundo. Tal exaltación del cuerpo grotesco se plasma en un monologo a medio camino entre la confesión intima y el discurso político, verdadera sátira de la retorica derechista
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Comentario extraído de la revista FotoCinema por Diane Bracco.